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Helena Rubinstein

Helena Rubinstein nació en el seno de una familia humilde en el año 1872, en Cracovia. Cuando se mudó a Australia, con 30 años y sin apenas saber inglés, se llevó consigo 12 tarritos de una crema que su madre le había regalado cuya receta procedía de la herencia familiar, Su piel blanca, lisa y radiante era la envidia de las habitantes de Melbourne, poco acostumbradas a cuidar su piel, muy castigada además por los rayos solares. Cuando vieron que el secreto estaba en las cremas que Helena llevaba consigo comenzaron a demandarlas. Así nació Valaze ("Regalo de Dios" en su lengua materna, el húngaro), su primera y exitosa crema.

 

Gracias al éxito inesperado de Valaze consiguió abrir su primer centro de belleza en 1905 llamado Beauty Valaze. Tras viajar alredor del mundo y recopilar información consultando a dermatólogos y dietistas descubrió que existían diferentes tipos de piel con distintas necesidades. Este fue el gran éxito de Helena Rubinstein, ofrecer un producto para cada piel. Poco después de estallar la I Primera Guerra Mundial, en 1915, se mudó junto a su marido a Nueva York, donde abrió un salón de belleza, el precursor de lo que se convertiría en una cadena que se extendió por todo el país. Evidentemente su rivalidad con la otra gran dama de la cosmética, Elizabeth Arden, fue evidente y conocida en su época. De hecho los destinos de ambas siempre fueron paralelos, llegando a morir con tan solo 18 meses de diferencia. Ambas fueron muy conscientes de la eficacia del marketing y el empaquetado de lujo, del atractivo de esteticistas con uniformes impecables, el valor del aval de las celebridades, la percepción del precio basado en el valor y la promoción de la pseudociencia del cuidado de la piel. Acciones como la de la Feria Mundial de Nueva York de 1938; y con el perfume «Heaven Sent», cuando lanzó 5.000 globos desde un tejado de la Quinta Avenida, con frasquitos en los que se leía «De la nada para ti».

 

Fue pionera en enseñar a sus vendedoras a aplicar una mascarilla, a realizar un diagnóstico de la piel o dar un masaje. Con ello nacían las primeras esteticistas. Gran coleccionista de arte, mecenas de literatos y gentes de la cultura, filántropa e inquieta, Helena Rubinstein ha pasado a la historia como una de las grandes visionarias de su tiempo, empresaria de éxito, feminista y judía universal.

Helena Rubinstein, la mujer que inventó la belleza.